lunes, 20 de mayo de 2013

Visualizar bibliotecas escolares desmaterializadas. No solo expandir sus acciones al entorno virtual sino también reorganizar la gestión y disposición de sus materiales físicos

Hasta el momento la materialidad de la biblioteca, su dimensión física, es el eje básico sobre el que  articulamos su organización y dinamización. Las bibliotecas escolares se han organizado en base a un concepto tradicional donde la colección ha sido siempre el centro de todo su quehacer.

Pero actualmente los espacios, los libros como objetos, la disposición de los materiales….todo evoca a un modelo envejecido y anticuado. Aunque hemos pintado las paredes de colores y dispuesto estanterías nuevas y renovado los fondos, y disponemos de un catálogo en línea…, el modelo organizativo que estamos utilizando es el mismo que utilizaban las bibliotecas del siglo XIX creadas en la era industrial. Ahora este paradigma resulta caduco y obsoleto.

Hemos de iniciar un proceso de desmaterialización porque en  la sociedad contemporánea no es tan fundamental donde están los recursos ubicados sino la generación de acciones que nos faciliten su encuentro. Por ello para la biblioteca escolar son nucleares los procesos de filtro y redistribución que realicemos. 

Porqué hablamos de bibliotecas escolares desmaterializadas no únicamente por la necesidad de expandir sus acciones al entorno virtual sino también por el menester de reorganizar la gestión y disposición de sus materiales físicos. Las nuevas prácticas informacionales precisan otra manera de acceder a este tipo de materiales que ahora deben ser mostrados, no únicamente ordenados y coleccionados. Todo ello ha de facilitar que nuestra sociedad pueda visualizar de forma más clara las dinámicas de interacción que una biblioteca escolar puede generar y las acciones mediadoras que estratégicamente diseña y proporciona. 

No es que la colección deje de ser relevante, la cuestión es que la organización y gestión de los fondos ha de estar al servicio de las acciones mediadoras y no al revés. Hemos de considerar que la dinámica tradicional de organización bibliotecaria está guiada por el principio de catalogación y difusión de aquello catalogado. Hacer difusión para dinamizar el uso y consulta de los materiales incorporados a la colección, promocionar los recursos, darlos a conocer…. Todas estas dinámicas vinculadas a estrategias de publicidad y promoción para la explotación y rendimiento de la propia colección ahora deben reformularse. Son dinámicas mediadoras pero que parten siempre de la colección para o hacia unos posibles usuarios. Usuarios a los que quizá algún día o en algún momento aquello que disponemos les pueda llegar a interesar. En una biblioteca escolar no podemos seguir con esta premisa. 

Actualmente los criterios para la adquisición y filtro de contenidos no se pueden ya vincular a construir un corpus bibliotecario como a un todo. Esto representa en este momento una quimera enciclopédica fuera ya del tiempo contemporáneo porque el concepto de corpus bibliotecario es caduco y obsoleto. Pero resulta muy relevante para la institución escolar disponer de un agente que realice una función de filtro y mediación de contenidos. Esta función pasa a ser el objeto y finalidad misma de la colección de materiales físicos de la biblioteca y de la gestión de los recursos digitales que esta facilite.

Si visualizamos una biblioteca escolar con una colección constantemente dinámica y versátil, que sea capaz de adaptarse a las necesidades que vayan surgiendo en cada curso escolar, que se desarrolle en función de proyectos y iniciativas formativas… entonces necesitamos de una política de contenidos interna muy clara que de estabilidad a nuestro trabajo, que defina criterios de adquisición y filtro, así como determine principios para el expurgo y la renovación continua, especialmente considerando las características de los contenidos digitales. Esta posibilidad es un camino que necesariamente debemos considerar. 

viernes, 17 de mayo de 2013

"Saber leer, leer para aprender y el gusto por leer. El plan de lectura de centro". Documento de referencia para los centros educativos en Catalunya

La lectura en un centre educatiu. Saber llegir, llegir per aprendre, gust per llegir. El pla de lectura de centre. Generalitat de Catalunya. Departament d’Ensenyament. Maig 2013.

Este documento representa el marco de referencia de todas las actuaciones que hace el Departament d''Ensenyamnet en Catalunya en torno a la lectura en los centros educativos. Tanto las actuaciones que están vinculadas propiamente al programa "El Impulso de la Lectura", como las relacionadas con la potenciación de las bibliotecas escolares, pasando también por las propuestas que se realicen desde el currículum para desarrollar las competencias básicas del ámbito lingüístico.

Estas actuaciones tienen tres objetivos generales:
  • Mejorar la capacidad de comprender textos para aumentar el rendimiento académico de todos los alumnos.
  • Conseguir que los niños y jóvenes asuman sus responsabilidades como aprendices autónomos con capacidad para acceder a la información y al conocimiento, haciendo de la lectura una de las herramientas básicas para el aprendizaje en todas las áreas y materias del currículo.
  • Formar buenos lectores que disfruten y aprendan leyendo.
En este documento, también se pueden encontrar unas orientaciones para elaborar un Plan de Lectura adecuado a las necesidades de cada centro educativo. Se define dicho plan, se describen los objetivos y los contenidos básicos, se realiza una propuesta de elaboración y de aplicación, y se establece la relación entre el currículum, la biblioteca escolar, las tecnologías del aprendizaje y el entorno.

jueves, 16 de mayo de 2013

Mediar contenidos no solo coleccionarlos. Las bibliotecas escolares organizadas como servicios mediadores y no como depósitos

En la sociedad contemporánea la biblioteca escolar no puede ser solo “colección” y “depósito” sino principalmente un centro de recursos que desarrolle acciones y servicios continuos de mediación. Mediar contenidos no solo coleccionarlos es la dinámica que ha de guiar su organización. Contenidos específicamente relevantes, físicos y/o digitales.

La comunidad educativa y sus necesidades configuran el foco de atención que articula toda la actividad de apoyo y mediación de la biblioteca escolar. La “colección” aunque sea cambiante en función de las necesidades específicas de los usuarios (aprendices y docentes en nuestro caso) deja de ser el núcleo a partir del cual la biblioteca organizaba sus servicios y programas y dinamizaba su uso. Se da el paso de la colección cerrada a la colección abierta. Se abrió el acceso, se facilitó su uso. Pero ahora esto solo no es suficiente. Urge la necesidad de mediar ese acceso ante la aparente incongruencia de colapso que ha provocado ese mismo acceso abierto.

Los síntomas que se perciben por las jóvenes generaciones al entrar en una biblioteca apuntan a una vivencia de desasosiego o indiferencia ante la avalancha informativa indigerible que se presenta repartida uniformemente en los estantes. Los libros en sí provocan inapetencia generalizada vistos como un todo y no como obras llenas de valor. Prima una aproximación superficial a los contenidos y una pérdida en prácticas de lectura profunda, lenta y reflexiva.

Ahora no importa donde estén los recursos, porque su accesibilidad es posible desde muchos lugares. Lo relevante es mediar el encuentro con los recursos, con determinados recursos. En este contexto aunque persisten los recursos físicos el concepto de “colección” es caduco porque limita la acción de la biblioteca a ella misma y si ella se limita, en consecuencia, resulta un agente irrelevante y prescindible en la sociedad red.

En referencia a la gestión de contenidos y a la política o criterios que se derivan de ella, deberiamos modificar el término de “política documental” y sustituirlo por el de “política de gestión de contenidos” que nos permitirá poder incluir los procesos que se deben realizar con los dos tipos de recursos (físicos y digitales). Si bien, cada uno de ellos requiere una consideración especial: los recursos físicos precisan fundamentalmente procesos de selección y provisión, mientras que los digitales no necesitan ser ordenados y clasificados pero sí filtrados con criterios definidos y redistribuidos eficazmente y a tiempo real en función de demandas o proyectos específicos.

Texto extraído del artículo:

Repensar la biblioteca escolar. La necesidad de considerar su transformación como un reto y una oportunidad. Por Glòria Durban Roca y José García Guerrero en el portal Libro Abierto (2013).

miércoles, 15 de mayo de 2013

"Periodistas intrépidos" Propuesta didáctica para el desarrollo de la competencia informacional. Ciclo superior de Primaria

Proyecto Periodistas intrépidos: Aprendemos a investigar y a utilizar la información por Ana Cid Progongo. Núm.221 - Mayo 2013. REVISTA AULA. De Innovación Educativa. Editorial Graó

El proyecto "Periodistas intrépidos" se presenta como una invitación a la investigación para alumnado de ciclo superior de primaria. A partir del trabajo con la prensa en papel y digital, pretende potenciar el desarrollo de la competencia informacional, en estrecha interacción con otras competencias personales y sociales que debe contemplar el aprendizaje complejo. En el desarrollo del proyecto se opta por el Modelo de las Tres fases (BLASCO, DURBAN, 2011) por considerarse adecuado para la pauta de los procesos de transformación de la información en conocimiento.

Disponible artículo y material para el alumnado en formato pdf