jueves, 10 de octubre de 2019

¿Bibliotecario profesional en la biblioteca escolar? ... un modelo que no responde a las necesidades de la escuela

El gran logro de la biblioteca escolar es conseguir que su uso esté integrado en el horario lectivo en las programaciones de aula del plan lector. Que las actividades de dinamización lectora o de formación en habilidades de lectura informativa se realicen en la biblioteca de la mano del equipo docente con el apoyo del responsable o encargado de la biblioteca.

Este es el hito. Este es el sueño. No nos confundamos por favor. Disponer de bibliotecario profesional no garantiza la consecución de este objetivo. Ayuda, claro que sí. Porqué garantiza un buen funcionamiento  de la biblioteca. Pero a mi intender no es el elemento clave. Aquí expongo mi argumentación.

El objetivo último de la biblioteca escolar es garantizar el acceso a los libros a todo el alumnado. Porqué tenemos la certeza que este acceso es favorecedor para su formación personal y académica. En términos bibliotecarios el hito podría ser definido en conseguir que los usuarios de la biblioteca fueran el 100 % de alumnado. La verdad es que así planteado en el sector educativo nos suena fatal. Es como si contabilizásemos el número de usuarios que utilizan el gimnasio de la escuela para hacer educación física.

Conseguir que todo el alumnado, de forma continuada en su escolaridad, disponga de una hora semanal de uso de la biblioteca. Una hora dedicada a fomentar la lectura e incentivar la curiosidad. Eso es y sería fundamental. ¿Para qué sino disponer de un buen fondo? ¿Para qué sino disponer de una buena organización del espacio y de los materiales? ¿Para qué sino disponer de personal para atender estas cuestiones de la biblioteca?

¿Para dar servicio a aquellos alumnos que quieran venir a la biblioteca? ¿En las horas de recreo o en las tardes de extraescolar? ¿Y los que no quieren venir? ¿Y los que no tienen ningún interés en venir? ¿Y los que no les gusta leer? … El fomento de la lectura en un centro escolar requiere de un trabajo previo... Dar sentido al acto de leer.

Ofrecer (iniciación, despertar interés por los libros y la lectura), estimular (movilizar intereses y gustos lectores considerando las estrategias lectoras que disponen o no disponen los alumnos) impulsar (promover, consolidar…)

En el aula encontramos una gran diversidad de situaciones, diversidad de niveles lectores, diversidad de intereses, diversidad de capacidades… ¡Qué gran logro seria disponer de una hora semanal lectiva para hacer mediación lectora desde la docencia. Para ayudar a los alumnos a progresar como lectores y a construir significados e interpretaciones!!

Por esta razón la mediación lectora ha de estar en manos de los docentes. Porqué es una mediación que ha de partir de la realidad personal y única de cada alumno. Para acercar los libros a los alumnos hay que conocer primero los alumnos. Así pues acerquemos los alumnos a los libros y utilicemos la biblioteca escolar para ello. No se trata de incorporar servicios bibliotecarios.

Se trata de algo mucho más sencillo y fundamental: acompañar en el día a día. Acompañar semana a semana… Acompañar durante un curso escolar.  Y al año siguiente seguimos....  Explorar todos juntos los materiales de la biblioteca y establecer momentos para compartir lo que leemos.

Para ello solo necesitamos buenos libros y un buen espacio donde leerlos.  Los buenos libros no son fáciles de encontrar. Para ello los docentes necesitamos de los expertos en libros, de los bibliotecarios. Necesitamos todo un trabajo de filtro y de prescripción lectora para que podamos nosotros en la escuela acompañar a nuestros alumnos en su progreso como lector. Son  un sector profesional muy preparado. Como he dicho otras veces necesitamos de su colaboración. Pero ello no justifica que su presencia al cargo de una biblioteca escolar sea la herramienta/estrategia  más adecuada para las peculiaridades de las acciones que requiere el fomento de la lectura en un centro escolar.  

Si los docentes no están preparados para esta tarea, eso no significa que no tengan que asumirla. Han de formarse. Hemos de impulsar la existencia de un especialista en lectura de igual nivel que otras especialidades docentes reconocidas por la administración. 

domingo, 29 de septiembre de 2019

Cómo la formación en habilidades informacionales se vincula al desarrollo de la competencia lingüística

Si queremos hablar de habilidades informacionales y de formación en el uso de la información también es necesario analizar la manera como organizamos los aprendizajes en la escuela. En la actualidad trabajamos con un enfoque competencial del currículo.

La orientación del currículo al servicio del desarrollo de capacidades. ¿Que implica?... Una visión pedagógica específica, una enseñanza que orienta sus fines hacía una formación integral de la persona. Una escuela que prepara para la vida. Desarrollar capacidades y adquirir competencias. La enseñanza pasa de centrarse en la adquisición de contenidos curriculares, a querer desarrollar el uso competente de estos contenidos en situaciones concretas de la realidad.

Nueva definición de competencia informacional

La capacidad de realizar de forma eficaz tareas de búsqueda y tratamiento de información en contextos determinados, movilizando actitudes, habilidades y conocimientos específicos; para elaborar un conocimiento personal que permita resolver situaciones complejas como actividades de aprendizaje, toma de decisiones o resolución de problemas.

Competencia 1 - La capacidad de obtener información para resolver necesidades puntuales o demandas concretas. (Localizar / comprender/ seleccionar)

Competencia 2 - La capacidad de gestionar los resultados de una búsqueda para establecer conclusiones o elaborar conocimiento personal. (Analizar/ interpretar / sintetizar)

No se trata solo de adquirir habilidades para la búsqueda y selección de información, sino también de desarrollar la capacidad de usar y gestionar los resultados de forma crítica y responsable.


Considerar grados de dominio

Ser competente no es una cuestión de todo o nada. Una persona no es competente en sí misma. La competencia necesita ser demostrada en una situación concreta.

Entre la actuación menos competente y la más competente (entendida como la que consigue la óptima eficacia), las diferentes actuaciones que realice una persona se situaran en una línea continua, en distintos grados de dominio.

Las razones pueden ser diversas. Que alguno de los componentes (conocimientos, procedimientos o actitudes) no haya sido aprendido de forma excelente. Que la persona tenga problemas para integrar todos los componentes de forma adecuada. O que existan dificultades en la transferencia al contexto donde se debe aplicar.

Veamos el ejemplo de una situación concreta. La localización de un libro en la biblioteca de la escuela. Puede ser que un alumno falle en algún conocimiento (la organización de la CDU), o algún procedimiento (la estrategia de búsqueda en el catálogo). Que tenga problemas para integrar el conocimiento sobre los códigos de la CDU y el conocimiento sobre el código topográfico de localización del libro. O que sepa localizar un libro en la biblioteca de la escuela (domina su uso de forma autónoma) pero no sea capaz de transferir este conocimiento en el uso de otra biblioteca.


Presencia en el currículo

Los elementos de la competencia informacional  sí que aparecen en el currículo, pero de forma aislada. Falta conectarlos. Falta establecer sus relaciones. Son contenidos de aprendizaje propios de la competencia lingüística pero también contenidos presentes en la descripción curricular de las competencias mediática y digital.

Si ponemos en relación todas estas competencias e identificamos su concreción en las ordenaciones curriculares de la normativa vigente (Competencia lingüística - Competencia digital), y añadimos las consideraciones de la UNESCO que recoge una visión integradora de estas competencias bajo el concepto AMI - Alfabetización Mediática, Informacional y digital…, podemos considerar que:
  • La competencia lingüística está presente en todos los procesos de búsqueda y gestión de información.
  • El concepto de lectura se ha expandido con nuevos lenguajes y nuevos canales de comunicación en un ecosistema informacional diverso y complejo.
Estas nuevas competencias básicas son nuevas alfabetizaciones para aquellos que hemos visto nacer la tecnología digital. Pero ya no podemos hablar de nuevas alfabetizaciones. Las nuevas tecnologías ya no son nuevas. El universo digital es una realidad cotidiana y global.

Curricularmente estas nuevas competencias deben ser consideradas nuevas dimensiones de la alfabetización básica. El concepto de alfabetización es el que ha cambiado. Expandiéndose. ¿Multi-alfabetizaciones?  Mejor hablemos de “alfabetización múltiple”. Estamos ante la necesidad de una alfabetización básica que es diversa y multidimensional.


Ordenación curricular

La identificación de contenidos de aprendizaje ha de considerar niveles de dominio. El actual currículo incluye en sus disposiciones los objetivos de aprendizaje referidos al desarrollo de capacidades para obtener y tratar información. Promoviendo el aprendizaje de destrezas lingüísticas y cognitivas referidas a la búsqueda de información y a su tratamiento, y a la construcción de conocimiento.

OBJETIVOS DE APRENDIZAJE.¿Qué queremos que aprendan los alumnos?
  • Identificar los contenidos específicos que permiten la adquisición de la competencia. Contenidos clave.
  • Considerar diferentes grados de complejidad en función del nivel competencial y de la situación informativa. Gradación.
CRITERIOS DE EVALUACIÓN. ¿Cómo sabemos que sí lo han aprendido?
  • Determinar criterios de evaluación que expresen el grado de aprendizaje que el alumnado ha de alcanzar. Indicadores de aprendizaje.
INDICADORES DE EVALUACIÓN. ¿Con que nivel de calidad lo han aprendido?
  • Determinar diferentes niveles de adquisición de la competencia (satisfactorio, notable y excelente): según el nivel de calidad de los aprendizajes y según el grado de autonomía del alumno. Tres niveles.

Contenidos claves para la adquisición de competencias informacionales

Formar para la adquisición de competencias informacionales, mediáticas y digitales en experiencias de aprendizaje situadas (proyectos de aula, trabajos de investigación….) es imprescindible.

Pero necesitamos también enfatizar en la formación de conceptos, estrategias y valores relacionados con el uso de la información. Con el objetivo de asegurar la adquisición de los conocimientos, destrezas y actitudes necesarias para el desarrollo de estas competencias.

Itinerarios formativos, capsulas informativas, talleres de lengua…. La fórmula de implementación no es lo principal. Lo importante es realizar esta formación de forma explícita en los distintos niveles escolares. Actividades sistematizadas a partir de la identificación de unos contenidos clave agrupados en bloques que permitan diseñar una programación graduada en las diversas etapas educativas.

Sin estos aprendizajes nuestro alumnado no está en condiciones de abordar de forma autónoma las tareas de búsqueda de información que requieren los proyectos de aula. Ni avanzar en competencia en grados de dificultad en este tipo de tareas.

¿Qué hay que saber? ¿Qué hay que saber hacer? ¿Cómo hay que actuar?  Podemos agrupar estos contenidos clave en seis bloques formativos. A partir de esta propuesta los equipos docentes pueden desglosar con más detalle los contenidos descritos y elaborar programaciones de aula. También las bibliotecas públicas y los profesionales bibliotecarios pueden diseñar actividades concretas  que permitan el trabajo colaborativo con los centros educativos.