martes, 28 de octubre de 2014

La biblioteca escolar es una cuestión de valor ético y social vinculada al modelo de persona y sociedad que aspiramos

La organización de los recursos de una biblioteca escolar ha de garantizar dos cosas: la localización de un documento concreto y el hallazgo de materiales específicos de lectura.

Esta segunda cuestión resulta imprescindible para un concepto de biblioteca escolar fundamentado en su función mediadora. 

La biblioteca escolar no es un simple intermediario de información. Es mucho mas. Es un agente mediador desde el prisma educativo porqué actua con intencionalidad. Provocadondo e incitando...  para despertar intereses, neutralizar la desgana cognitiva y alentar la curiosidad intelectual de nuestro alumnado. 

Esta es la finalidad ultima de todo lo que hacemos (las acciones de la biblioteca)... Finalidad que conecta de forma directa con lo que es la médula del proyecto educativo de nuestros centros. Nos referimos  al  modelo de persona y sociedad que aspiramos. Es por esta razón que la biblioteca escolar de forma incuestionable es una cuestión de valor ético y social. 

En este contexto la biblioteca como centro de recursos debe iniciar cambios en su modelo de gestión bibliotecaria. La biblioteca no puede mantenerse a la espera como hasta ahora. Ha de activarse. No puede actuar como contenedor o depósito aunque esta visión garantice el orden y la localización exacta de los materiales.

Se precisa incorporar fórmulas nuevas para organizar y presentar los materiales dentro del espacio físico de la biblioteca.  La sobredosis informativa ha llevado a las generaciones actuales a incorporar prácticas culturales e informacionales diferentes. La mayor parte de nuestro alumnado está acomodado en la actitud de aquel que sólo mira y recibe. Cuesta dar el paso hacia el hallazgo personal si no hay un impulso inicial que lo provoque. 

Como centro de recursos, la finalidad no es filtrar, distribuir y comunicar recursos. Esto es la tarea, La tarea de generar servivios de información pero realizados con finalidad educativa. Desde la conciencia plena que con ello estamos contribuyendo en gran manera a la formación de nuestro alumnado. Se trata de desempeñar un papel proactivo.

Por esta razón este tipo de servicios bibliotecarios son acciones mediadoras. Del mimo modo que lo son las actividades y los programas. La biblioteca escolar va mas allá de ser solo un centro de recursos porqué todo lo que hace está matizado por el prisma educativo.

Es un agente escolar porqué su función formadora asi lo indica. La finalidad ultima es despertar el interés por la lectura a las personas que conforman nuestra comunidad educativa.  Acercar los lectores a los libros o los libros a las personas, representa su tarea básica.  Para conseguirlo la biblioteca escolar ha de ser un ente vivo no solo un recurso fisico. 

lunes, 29 de septiembre de 2014

Competencia informacional... más allá de las destrezas. El fomento de una actitud positiva hacia el conocimiento y una predisposición activa hacia el aprendizaje

El ámbito de los valores y de las actitudes es de especial relevancia en la competencia informacional. Los aspectos emocionales también actúan en los procesos de gestión del conocimiento. Es básico fomentar una autoestima positiva en el aprendiz, una autoconfianza en las propias capacidades para que tenga ilusión por aprender.

La competencia informacional precisa aprender a pensar para saber activar correctamente procesos cognitivos y lingüísticos en las situaciones de búsqueda, tratamiento y comunicación, pero también implica aprender a vivir, demanda el desarrollo de disposiciones afectivas que motiven y promuevan la curiosidad intelectual y las ganas de conocer y saber cómo actitudes para la vida.

Educar en información tal y como nos indicaba Félix Benito (1998) hace ya dos décadas, es una tarea que debemos articular en torno a tres variables que se relacionan y complementan: pensamiento, información y valores.
  • Aprender a pensar: para desarrollar la autonomía en los procesos de planificación, control y evaluación para la resolución de tareas que implican la utilización de información.
  • Aprender a informarse: para desarrollar habilidades para localizar, organizar, comprender, producir, presentar y comunicar información.
  • Arender a vivir: para desarrollar disposiciones afectivas que motiven y promueva n la formación permanente, así como la colaboración con el grupo en el acceso a la información.
Porqué hemos de incidir no únicamente en actitudes y valores sobre comportamientos éticos relacionados con la información (temas como el plagio o la propiedad intelectual), sino también en cuestiones vinculadas a la construcción de la identidad personal que implican un modelo de persona y un modelo de sociedad. Nuestro objetivo en este ámbito es el fomento de una actitud positiva hacia el conocimiento y una predisposición activa hacia el aprendizaje.

Nuestro mayor reto educativo en una sociedad sobresaturada de información es el hecho de fomentar y desarrollar  la actitud del aprendiz permanente. Aquel que se aproxima a los medios para encontrar no sólo información sino significados, porqué busca respuestas para sus preguntas.

Así pues considerar la competencia informacional solo a nivel funcional en referencia a la adquisición de habilidades y destrezas, es solo actuar en la superficie de una propuesta educativa que se sustenta sobre algo más sólido y significativo: los valores vinculados al conocimiento y al aprendizaje. Valores humanistas que como indica la filósofa estadounidense Martha Nussbaum en su libro “Sin fines de lucro” (2011) se vinculan al desarrollo humano y a la construcción de una sociedad democrática.