jueves, 10 de julio de 2014

Las bibliotecas de piedra, tal como las hemos conocido, deberían convertirse en el anclaje de las digitales

La biblioteca en temps mutants por Toni Sala en la revista "El Núvol"


Toni Sala en este articulo de opinión nos da respuesta a la pregunta: ¿Cómo es que las bibliotecas físicas, tal como las hemos entendido hasta ahora, no se han convertido ya en ruinas sino que vemos que se mantienen y que incluso prosperan?

"Por un lado, porque cuanto más incorporeidad más cuerpo se necesita. No hay espíritu sin cuerpo: el espíritu pide siempre una vuelve material. Pero más allá de esto, porque no se nos transformen en ruinas, deberán verlas venir y adaptarse a un nuevo mundo y a unos tiempos bárbaros - en el sentido de diferentes y difíciles de entender. 

Las bibliotecas de piedra, tal como las hemos conocido, deberían convertirse en el anclaje de las digitales. No por las actividades que puedan hacer alrededor de los libros, que también - la biblioteca de Alejandría tenía un museo, jardines, incluso un pequeño zoológico; otras bibliotecas han tenido laboratorios, y todo suma, pero todo esto es periférico -, sino, al contrario, para que se mantenga lo que hay en el corazón mismo de los libros. 

Las bibliotecas deberán batallar para no convertirse en una máquina más, deberán batallar por su libertad, como se ha tenido que hacer siempre. Al contrario de lo que podría parecer, las bibliotecas, hoy, tendrían que haberse vuelto más importantes, como salvaguardas del alma de los libros, y el trabajo de los bibliotecarios más esencial, porque personifica la esencia de estos libros. Siempre han tenido una responsabilidad grande, y las responsabilidades se ponen a prueba en los momentos de cambio. 

Los sumerios hablaban de los catalogadores de libros como los "ordenadores del universo." Hoy el grueso de la catalogación la hacen los ordenadores eléctricos, pero la dirección de estos ordenadores, el alma, la humanización de estos libros infinitos, necesitará la aportación de los bibliotecarios. En las altas instancias estatales, pero sobre todo en los pueblos y en los barrios y en el contacto directo con los lectores. Como intermediadores, deben cumplir dos funciones, una consecuencia de la otra: elegirlos (suministrando los mismos), y garantizar la libertad del usuario respecto a los libros. 

¿Como se hace esto, cómo se abren y se mantienen abiertas las vías a la libertad? Se ha hecho muy famoso últimamente un verso de Margarit que dice "La libertad es una librería". El verso está bien, pero la libertad la define mejor una biblioteca. Son bibliotecas, lo que periódicamente queman los represores: a Nínive y en Alejandría, en Berlín y en Sarajevo, el Quijote y Farenheit 451. Poco o mucho la librería se mueve por intereses comerciales, y eso quiere decir que allí el lector tiene la última palabra, y debe salir satisfecho. En una biblioteca pública, en cambio, los libros se mueven por intereses que si no son humanistas tampoco son comunitarios, y el humanismo no es más que la libertad. 

Hay maneras más sutiles de cercar la libertad, además de censurar o quemar libros. Una de las más habituales en tiempos de cambios es el ahogamiento por exceso. La multiplicación de libros gracias a internet ha tenido un efecto parecido al que debía conllevar la invención de la imprenta. Apenas un cuarto de siglo después de que la primera imprenta comenzara a funcionar, un impresor y humanista de Venecia, Girolamo Squarciafico, ya fijarse en la paradoja de que "los libros en abundancia hacen menos estudiosos a los hombres."  

miércoles, 11 de junio de 2014

El desarrollo del lector social en Educación Secundaria. Despertar el interés por la lectura desde la biblioteca del instituto

En los centros de Educación Secundaria nuestro alumnado utiliza la biblioteca más de forma colectiva que individual. Los adolescentes no acostumbran a venir solos a la biblioteca del instituto. Esta manera de hacer propia de la edad determina el tipo de estrategias que utilizaremos para despertar el interés por la lectura. Estas deben vincularse más al ámbito social.  Aunque la lectura sea un acto individual o personal, desarrollar su vertiente social es crucial para dotarla de significación.

Uno de los objetivo de la biblioteca escolar es hacer posible el descubrimiento de lecturas y el encuentro personal con el libro. Su espacio físico puede garantizar un ambiente que lo propicie y su entorno virtual un contexto que lo retroalimente.

Si en Educación Primaria se incide en desarrollar un lector autónomo con una invitación a la lectura directa y un programa de actividades dinamizadoras, en Secundaria haremos hincapié en el desarrollo de un lector social que descubre el valor de la lectura porqué es una actividad compartida.

En estas edades el uso de la biblioteca se abre a otras posibilidades que van más allá de la hora de lectura personal o la actividad dirigida por el maestro. Desde la biblioteca podemos facilitar que nuestros jóvenes puedan experimentar esta dimensión de la lectura más social, percibiendo que son ellos los verdaderos protagonistas. Una experiencia que les permitirá sentir que forman parte de una comunidad lectora con referentes y complicidades mutuas.

La construcción de un lector social (que lee y comparte lo que lee) también implica como considera el escritor y pedagogo Joan Portell  "desarrollar un lector que tenga, al finalizar su educación básica obligatoria, la voluntad y capacidad de leer el mundo que lo rodea, de construir su propia opinión siendo autónomo en su pensamiento y de actuar y saber cómo hacerlo ante los retos que afrontará a lo largo de su vida".

Todas estas consideraciones confluyen en dos estrategias metodológicas básicas a tener en cuenta desde las bibliotecas escolares:
  1. El punto de partida de las actividades son los alumnos y no los libros o los textos. Nuestro objetivo es acercar los alumnos (a partir de sus intereses y niveles lectores) a los textos literarios con propuestas de lectura concretas pero diversificadas (itinerarios lectores, "tráilers" de obras, "constelaciones" literarias. ...)
  2. El docente no es el único agente mediador entre los libros y los lectores. Hemos de considerar más elementos. La tarea de "mediación" también recae en los mismos libros (con la lectura de fragmentos) y en los propios alumnos con las recomendaciones entre iguales.
Así pues la biblioteca escolar en secundaria desempeña un papel fundamental para facilitar un acercamiento a la lectura que sea realmente vivencial al contribuir que el centro educativo pueda ser realmente un entorno lector.