miércoles, 11 de junio de 2014

El desarrollo del lector social en Educación Secundaria. Despertar el interés por la lectura desde la biblioteca del instituto

En los centros de Educación Secundaria nuestro alumnado utiliza la biblioteca más de forma colectiva que individual. Los adolescentes no acostumbran a venir solos a la biblioteca del instituto. Esta manera de hacer propia de la edad determina el tipo de estrategias que utilizaremos para despertar el interés por la lectura. Estas deben vincularse más al ámbito social.  Aunque la lectura sea un acto individual o personal, desarrollar su vertiente social es crucial para dotarla de significación.

Uno de los objetivo de la biblioteca escolar es hacer posible el descubrimiento de lecturas y el encuentro personal con el libro. Su espacio físico puede garantizar un ambiente que lo propicie y su entorno virtual un contexto que lo retroalimente.

Si en Educación Primaria se incide en desarrollar un lector autónomo con una invitación a la lectura directa y un programa de actividades dinamizadoras, en Secundaria haremos hincapié en el desarrollo de un lector social que descubre el valor de la lectura porqué es una actividad compartida.

En estas edades el uso de la biblioteca se abre a otras posibilidades que van más allá de la hora de lectura personal o la actividad dirigida por el maestro. Desde la biblioteca podemos facilitar que nuestros jóvenes puedan experimentar esta dimensión de la lectura más social, percibiendo que son ellos los verdaderos protagonistas. Una experiencia que les permitirá sentir que forman parte de una comunidad lectora con referentes y complicidades mutuas.

La construcción de un lector social (que lee y comparte lo que lee) también implica como considera el escritor y pedagogo Joan Portell  "desarrollar un lector que tenga, al finalizar su educación básica obligatoria, la voluntad y capacidad de leer el mundo que lo rodea, de construir su propia opinión siendo autónomo en su pensamiento y de actuar y saber cómo hacerlo ante los retos que afrontará a lo largo de su vida".

Todas estas consideraciones confluyen en dos estrategias metodológicas básicas a tener en cuenta desde las bibliotecas escolares:
  1. El punto de partida de las actividades son los alumnos y no los libros o los textos. Nuestro objetivo es acercar los alumnos (a partir de sus intereses y niveles lectores) a los textos literarios con propuestas de lectura concretas pero diversificadas (itinerarios lectores, "tráilers" de obras, "constelaciones" literarias. ...)
  2. El docente no es el único agente mediador entre los libros y los lectores. Hemos de considerar más elementos. La tarea de "mediación" también recae en los mismos libros (con la lectura de fragmentos) y en los propios alumnos con las recomendaciones entre iguales.
Así pues la biblioteca escolar en secundaria desempeña un papel fundamental para facilitar un acercamiento a la lectura que sea realmente vivencial al contribuir que el centro educativo pueda ser realmente un entorno lector.

lunes, 2 de junio de 2014

Necesidades y peculiaridades del espacio de la biblioteca escolar. Su evolución hacia usos más flexibles y sociales

Las bibliotecas escolares precisan entornos físicos acogedores y sociales para responder a la implementación de un modelo de biblioteca donde lo primordial son las personas y la actividad que desarrollan dentro de la comunidad escolar, no la organización de los materiales.

Así pues si las bibliotecas son entornos sociales necesitamos abordar sin temor cambios estructurales y cierta desmaterialización de sus espacios. Ello implica desprenderse de todo aquello que realmente ya no es necesario.

El objetivo es conseguir que el espacio físico de la biblioteca pueda ser un espacio amplio y diáfano para generar ambientes que permitan a las personas disponer de la movilidad que desean en un entorno que acoge diversidad de usos y propuestas. 

La acción formativa en el fomento de la lectura y uso de la información, las acciones de apoyo curricular en referencia al acceso a los recursos, y la función socializadora de la biblioteca dentro de la comunidad educativa marcan las necesidades y las peculiaridades de unos espacios que evolucionan hacia usos más flexibles y sociales.

Estos usos implican como hemos dicho la necesidad de abordar cambios estructurales y estéticos pero también precisan replantear la actual disposición física de los materiales de lectura. Son dos premisas que se complementan. Representan los dos ejes de actuación para la remodelación de los espacios físicos de las bibliotecas escolares. 

La biblioteca como centro de recursos ya no puede actuar como contenedor o depósito aunque todo el material que disponga esté ordenado y sea de fácil localización. La sobredosis informativa ha llevado a las nuevas generaciones a unas dinámicas informacionales distintas. Nos damos cuenta que de forma generalizada priva el "desapetito" y una muy baja motivación para la búsqueda personal. Chicos y chicas están acomodados en  la actitud de aquel que solo mira y recibe. En este contexto la biblioteca resulta compleja para muchos de ellos.

Por esta razón la sala de lectura ha de generar un ambiente que sea realmente propicio al encuentro con los libros y al descubrimiento de lecturas. La biblioteca en si toda ella debe transformarse en un gran escaparate que muestra y expone con estrategias diversas los recursos que contiene. 

Es así como la biblioteca escolar puede alzarse dentro del centro educativo como un agente cultural de primer orden. No únicamente por la valúa de sus materiales sino también por la actividad y las acciones que en ese espacio se generan. Se trata de experiencias formativas y servicios de información generales para toda la comunidad.

Las bibliotecas actúan de forma proactiva. Esta es una premisa que no solo afecta al entorno virtual sino también al entrono físico. Los libros han de reclamar nuestra atención. Es por ello que tenemos que replantear la forma con la que normalmente los hemos organizado, empezando a romper ciertas estructuras heredadas de la cultura industrial. El hecho de distribuir en hileras los libros y actuar con acumulación, o considerar el orden como paradigma, no ayuda. Ahora necesitamos avanzar hacia dinámicas más abiertas y flexibles.