domingo, 16 de febrero de 2014

¿Qué tipo de situaciones de aprendizaje apoya la biblioteca escolar? El uso de estrategias metodológicas que permitan promover y desarrollar competencias

La biblioteca escolar ejerce una función de apoyo curricular. Ello implica considerar cuestiones metodológicas. En este contexto nos preguntamos:

¿Qué tipos de situaciones de aprendizaje apoya la biblioteca escolar? ¿Cuáles son las estrategias metodológicas vinculadas a estas situaciones de aprendizaje? ¿Qué orientaciones hay que tener en cuenta?

El uso de la biblioteca y sus materiales ha de estar contextualizado.Se barajan múltiples posibilidades. La propuesta de utilización didáctica de la biblioteca o de sus recursos en el aula, puede venir desde una materia o disciplina concreta, desde una área curricular o bien desde un proyecto interdisciplinar.

La actividad también puede ser enmarcada en el contexto de un nivel educativo, un ciclo o a nivel general de centro. Así pues, la biblioteca no se vincula solo a un ámbito del sistema escolar o a un único departamento didáctico, sino a su totalidad.

La biblioteca escolar lleva a cabo un apoyo a las programaciones y proyectos de trabajo de aula. Para ello es necesario establecer una continua interacción entre el aula y la biblioteca, que remita a planificar intervenciones según el contenido de los proyectos de trabajo.

Debemos considerar que el enfoque competencial demanda que el proceso didáctico plantee actividades y proyectos en que el alumnado se enfrente a situaciones concretas, resuelva problemas y construya cosas reales utilizando los conocimientos y habilidades adquiridos.

Se requieren estratégicas metodológicas que permitan promover y desarrollar competencias referidas al tratamiento de la información y a la utilización del conocimiento.

Ello implica que el estudiante:
  • Resuelva situaciones en contextos escolares y vitales cotidianos a partir de la búsqueda de información relevante. 
  • Construya nuevos conocimientos vinculados a la resolución de situaciones. 
  • Aplique y adapte estrategias diferentes al proceso de resolución de problemas. 
  • Adquiera confianza en sus posibilidades y disfrute en el trabajo individual y colectivo.

Estas capacidades se desarrollaran haciendo que la investigación sea una forma de aprender. El aprendizaje por investigación y problematización empieza planteando preguntas sobre el contenido que hay que investigar, continúa con la búsqueda de la información y el contraste de fuentes, y se completa con su comunicación y difusión.

La investigación ayuda así a superar el formato predefinido del libro de texto o de las soluciones preestablecidas y ubica a los estudiantes dentro del proceso de aprendizaje en el que, a partir de una variedad de fuentes, deben construir su propia comprensión y asumir la necesidad y obligación de compartir sus avances.

En este tipo de aprendizaje, el alumno asume un papel más activo en la toma de decisiones, ya sea para obtener documentación necesaria, realizar observaciones, elaborar una hipótesis. Aunque la labor del profesor sigue siendo imprescindible y necesaria para estructurar, guiar y orientar dichas actividades hacia ciertos fines mínimos indispensables de aprendizaje.

En general, en todas estas propuestas, lo más importante sigue siendo que los alumnos cuenten con las ayudas necesarias para que realicen las actividades constructivas de la mejor manera posible. Los objetivos últimos seguirán siendo la promoción de aprendizajes significativos y el desarrollo de habilidades de aprender a aprender, creando las situaciones de apoyo que sean necesarias para conseguirlo.

Texto extraído del libro:

Durban Roca, Glòria. La biblioteca escolar, hoy. Un recurso estratégico para el centro. Barcelona: Graó, 2010.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Lazos de conexión entre la biblioteca pública y la biblioteca escolar. El fomento de la "lectura pública" es el aspecto básico que caracteriza la misión educativa de ambas bibliotecas

Realmente los lazos de conexión entre la biblioteca pública y la biblioteca escolar son muchos. Necesitamos de su vinculación y del establecimiento de zonas de cooperación bibliotecaria en todos los municipios, pues nos unen los mismos compromisos sociales.

La sociedad red y sus características nos demanda agentes mediadores y educativos donde el fomento del desarrollo cultural esté vinculado al desarrollo personal y social de la ciudadanía. El establecimiento de zonas de cooperación bibliotecaria permite poder unir todos los esfuerzos en esta cuestión.

La biblioteca pública se debe al objetivo fundamental del fomento de la "lectura pública", objetivo fundacional en el inicio de su devenir y plenamente vigente en la actualidad. Maria Moliner en su carta A los bibliotecarios rurales que se publicó en Valencia en 1937 como prólogo a las "Instrucciones para el servicio de pequeñas bibliotecas" indica:

".. El bibliotecario, para poner entusiasmo en su tarea, necesita creer en estas dos cosas: en la capacidad de mejoramiento espiritual de la gente a quien va a servir, y en la eficacia de su propia misión para contribuir a este mejoramiento... "

Realmente la preocupación por la" lectura pública" ha sido el aspecto nuclear del desarrollo de las bibliotecas públicas y escolares. Es interesante para valorar esta cuestión la lectura del artículo La preocupación por la lectura pública en España:las bibliotecas «populares». De las Cortes de Cádiz al plan de bibliotecas de MaríaMoliner. de J.A. Gómez Hernández publicado en la Revista General de Información y Documentación. Vol. 3. No 2 (1993).

En la conclusión final J.A. Gómez proporciona las ideas básicas:

"La biblioteca pública aparece en el siglo XIX como una necesidad social asociada a las políticas educativas y de extensión cultural que forman parte de un periodo en el que la sociedad española comienza un proceso llamado de modernización. El estado se va haciendo cargo de esa necesidad, recogiéndola en la legislación, pero los proyectos quedarán casi siempre inconclusos, afectados por la oscilación política, la falta de armonía de una estructura social caracterizada por extremas desigualdades sociales, la existencia de fuerzas opuestas a la modernización, y la insuficiencia de recursos. La política de instrucción pública que incluye la política bibliotecaria es ejercida sobre todo por los sucesivos proyectos revolucionarios o progresistas, que relacionan liberación humana con educación y bibliotecas. 

Las bibliotecas públicas municipales, que durante casi todo el periodo son las llamadas populares, y unidades básicas de lo que sería el sistema de lectura pública, nacen asociadas al maestro y a la escuela. Esto hará que no se distinga, hasta la referencia del Plan de María Moliner, a la necesidad de bibliotecas propiamente escolares, complementarias pero diferentes de la biblioteca pública, y que prácticamente no existen hasta la intervención del Patronato de Misiones Pedagógicas, que crea algunas.


La escasa dotación de las escuelas de primera enseñanza retrasará la modernización de las estructuras sociales y la ruptura de las dinámicas de dominación cultural. No va a quedar presupuesto para la biblioteca escolar, cuando aún la municipal ubicada en la escuela va a perdurar en función del voluntarismo de los alcaldes y maestros de turno. El modelo de biblioteca «popular» del XIX culmina en España en 1939, con la propuesta de Maria Moliner, truncada por la derrota republicana, que impide su institucionalización definitiva. 

Pero a partir de los años cuarenta se vislumbra la necesidad de un nuevo modelo de biblioteca pública que atienda las necesidades de los ciudadanos en la «sociedad de la información»: una biblioteca que proporcione información documental en los distintos soportes, también a distancia, que inicie en los hábitos lectores, que a través de las tecnologías supere las barreras espacio- temporales, que logre la educación continua, muy abierta a los flujos e intereses del entorno, etc. 

La biblioteca ya no tiene como misión exclusiva el fomento de la lectura pública —siendo éste un objetivo fundamental, no suficientemente cubierto ni siquiera en la actualidad—, evolucionando su concepción de acuerdo a las directrices y pautas señaladas fundamentalmente por la Unesco".