miércoles, 8 de enero de 2014

Nuevas dinámicas para la biblioteca escolar en la sociedad red. Resituar sus acciones y acompañar la transformación de la escuela


En esta publicación se presentan las acciones que deben acometer las bibliotecas escolares para poder desarrollarse en la sociedad contemporánea considerando las necesidades de cambio que deben realizar en referencia a tres aspectos básicos que la configuran: La biblioteca como estructura de gestión, la biblioteca como agente de mediación y formación y la biblioteca como entorno social y relacional.


Autoría: Durban Roca, G. , García Guerrero, J., Pulido Villar, A., Lara Escoz, J.I., Olmos Olmos, D.
Dirección:  García Guerrero, José.
Colaboradoras: Escolar Odas, C., Cid Prolongo, A.
Ilustración de la cubierta: Rodríguez Súnico, Teresa
Publicación: Sevilla, Junta de Andalucía, Consejería de Educación, Cultura y Deporte, Dirección General de Innovación Educativa y Formación del Profesorado, 2013

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En el capítulo 1 se exponen de forma breve los elementos transformadores que el nuevo contexto ha generado. Las BECREA han de resituarse y reformularse determinando con claridad lo que son y para qué sirven. La existencia de un ecosistema comunicativo e informacional distinto, la incorporación de lo digital al universo de la lectura, así como la explosión del espacio virtual como entorno social, representan un nuevo escenario que afecta de lleno en la manera en que actúan en su día a día las bibliotecas escolares.

En el capítulo 2 se expone y argumenta el concepto de biblioteca escolar como agente mediador. La biblioteca escolar ha de desarrollarse como espacio de mediación educativa, pero también como espacio de encuentro, de relación y de vida.

El capítulo 3 trata sobre la necesidad de desmaterializar las bibliotecas y expandirlas en la red. Esto conlleva repensar los espacios y flexibilizar el modelo organizativo de gestión bibliotecaria, acercándonos al concepto de biblioteca escolar ubicua.

En el capítulo 4 se abordan las cuestiones específicas al desarrollo de la BECREA como centro de recursos definiéndola como agente gestor de contenidos al servicio de la actividad de la organización en la que actúa. Se plantea la necesidad de establecer una política propia de gestión de contenidos y se dan pautas para la selección y provisión de recursos literarios e informativos, tanto impresos como digitales.

En el capítulo 5 se proponen las líneas de trabajo que debe abordar la BECREA en referencia a la generación de servicios de información en función de necesidades y contextos, así como las herramientas que puede utilizar para la creación de estos servicios en el entrono digital.

En el capítulo 6 se abordan las acciones de mediación referidas a los programas/acciones para el fomento de la lectura y el desarrollo curricular que abarcan tanto el programa general de actividades de fomento de la lectura, las acciones de apoyo específico al tiempo de lectura reglado y las intervenciones formativas en referencia al desarrollo de la competencia informacional.

En referencia a las acciones vinculadas a la dinámica social que la BECREA en sí genera e impulsa dentro del centro escolar, en los capítulos 7 y 8 se analizan y presentan los elementos que la caracterizan como entorno que fomenta la cultura de la participación y la colaboración considerando ahora las nuevas dinámicas del contexto de la sociedad red.

En referencia a los elementos de sostenibilidad y disponibilidad de recursos específicos, en el capítulo 9 se explicitan las funciones básicas del equipo responsable de la BECREA y las competencias del perfil profesional del responsable de la biblioteca escolar.

En el capítulo 10 se facilitan las aplicaciones y herramientas de la web social útiles para la BECREA, considerando sus necesidades como usuaria de la web social, el desarrollo del portal digital de la BECREA, las herramientas específicas para las acciones de edición y publicación de contenidos, así como el uso de la web social para los servicios de información.

domingo, 8 de diciembre de 2013

La biblioteca escolar más que proporcionar respuestas ha de generar preguntas. Incentivar la curiosidad y despertar intereses.

El contexto de la sociedad digital necesita agentes que actúen como filtros y faciliten el acceso a recursos de calidad pero también precisa agentes que inciten la lectura y uso de los contenidos que estos recursos proporcionan. La mediación debe incluir las dos cuestiones.

Una sociedad sobre-informada es también una sociedad saturada de información. Una sociedad que se acomoda. Dejamos de tener “preguntas”, de buscar e indagar. Nos mantenemos a la espera. porque la información nos llega por múltiples canales. Este es uno de los problemas que el presente nos anuncia. Ante tanta información  perdemos sin darnos cuenta el apetito, las ganas de saber y de aprender. 

¿Cómo podemos preparar a nuestros alumnos y alumnas para el aprendizaje a lo largo de la vida si no asentamos en ellos los hábitos que caracterizan a una persona como aprendiz permanente? 

Esto lo vemos claramente en los centros de secundaria. Nuestros chicos y chicas no necesitan la biblioteca. No vienen, no son usuarios porque no nos necesitan. Cierto que si hay hábitos trabajados en la Educación Primaria que calan, estos se mantienen. Pero en la adolescencia hay muchos cambios. Aun no son adultos autónomos y responsables, están en proceso de formación y maduración. No saben lo que necesitan, no saben lo que quieren. 

Por ello hay que actuar con un actitud proactiva para poder provocar en ellos necesidades específicas que requieran el uso de recursos, desde las aulas, desde los proyectos de investigación, las actividades de lectura…. provocar el uso de la biblioteca y el descubrimiento en ella de diversas posibilidades de disfrute y aprendizaje, en función de los proyectos de clase pero también en función de sus propios intereses.

La biblioteca escolar más que proporcionar respuestas debe generar preguntas. Ha de incitar a buscar, a indagar…, a pensar … porque el objetivo último del fomento de la lectura y la formación en habilidades informativas así como el hecho que generemos diversidad de servicios de información, es incentivar la curiosidad intelectual de nuestros alumnos y alumnas. No nos olvidemos. Así como provocar los hábitos que faciliten su desarrollo personal para formar y afianzar una identidad de aprendiz permanente. Este es nuestro reto.

Desde la biblioteca escolar hemos de considerar la importancia de asumir una función educativa esencialmente mediadora. Entendida la mediación fundamentalmente con este matiz emancipador que debe caracterizar el sentido de la educación y en consecuencia del quehacer de la escuela.