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domingo, 17 de enero de 2016

Biblioteca escolar y comunidad educativa desde su vertiente de comunidad lectora en los centros de secundaria

La dimensión social de la lectura y la consideración de crear una comunidad lectora son estrategias valoradas por los expertos en la educación literaria de los adolescentes. El sentimiento de comunidad lectora nace de la suma de todas las actividades que se llevan a cabo en el centro alrededor de la lectura.

Considerar los vínculos entre la acción de la biblioteca y la comunidad educativa desde su vertiente de comunidad lectora permitiría experimentar nuevas estrategias de relación en base a intereses comunes, mejorar la convivencia a través del conocimiento de los gustos y habilidades personales y fomentar la cultura de la colaboración. Todo ello revertiría en una mejora formativa de los hábitos de lectura y socialización.

La función socializadora caracteristica de la biblioteca ha ampliado su campo de acción con la incorporación de las herramientas de la web 2.0 y las redes sociales en el entorno digital. 

Se precisa en este momento establecer las bases para fomentar la actividad de la comunidad lectora en ambos entornos, físico y virtual, en busca de un equilibrio entre tradición y nuevas tendencias. 

El hecho de que sea la biblioteca la iniciadora de actividades que promuevan la presencia activa de la comunidad lectora del centro en un entorno virtual específico tiene un sentido natural, ya que tradicionalmente las estrategias para la promoción de la lectura han sido uno de sus objetivos prioritarios. En esta línea la necesaria creación de una plataforma virtual colaborativa y relacional para el fomento de la lectura y escritura desarrolla una doble función:

1. Socializadora (la biblioteca como agente socializador), que fomenta el sentido de comunidad y pone en valor la actividad de los participantes.

2. Formadora (la biblioteca como agente formador), que permite incidir educativamente en la formación y autonomía de lectores competentes digitalmente. Se trata de una acción que pretende consolidar prácticas lectoras en los alumnos más allá de un contexto escolar, dotándolos de las destrezas necesarias para la práctica social de la lectura en edad adulta.

En este sentido la biblioteca para potenciar la socialización lectora debería establecer canales de comunicación que facilitasen la interacción y generasen contextos propicios para la participación y compartición tanto desde su espacio físico como desde el entorno virtual. 

Actualmente el diseño de estrategias para el fomento de la lectura debe considerar el mundo digital así como las prácticas lectoras que éste lleva asociadas. El hecho de disponer de un entorno virtual que facilita la interacción no es suficiente para generar la participación o el sentimiento de comunidad, se necesitan contextos específicos, intencionalidad en las actividades propuestas y una dinamización. La figura de la biblioteca como dinamizador de estos espacios colectivos es una nueva vía a desarrollar dentro de sus funciones de ámbito social.

Al mismo tiempo el liderazgo de esta tarea dinamizadora de entornos virtuales representa un factor de cohesión para la comunidad lectora. Todo esto implica un aprendizaje, una planificación y un acompañamiento desde las primeras prácticas fomentadas hasta la autonomía personal, pero también representa una oportunidad para crear hábitos lectores, ampliar el perfil lector de los miembros de la comunidad y familiarizarse con el circuito social del libro que ahora ya traslada a la red parte de su actividad.

La actividad de la comunidad lectora en el entorno virtual debe responder a unos parámetros y unas bases definidas por el centro educativo. Hay que crear un entorno digital que responda tanto a una función socializadora como formadora. La biblioteca puede ser la iniciadora de actividades que promuevan la presencia activa de la comunidad lectora en este entorno.

Los blogs, los foros digitales y las redes sociales configuran los nuevos entornos de socialización lectora en la red. La creación de perfiles en las redes sociales es fácil y su uso intuitivo, pero hay que tener unos objetivos claros o haber una reflexión previa sobre su uso. Por otra parte, hay que tener presente que lo que crea el sentimiento de comunidad lectora es la suma de todas las acciones y actividades que se llevan a cabo en el centro. Lo que aporta la incorporación de las redes sociales es la posibilidad de retroalimentarse, de crear sinergias, flujos de información, no únicamente de las lecturas (títulos recomendados), sino también de la experiencia lectora.

La situación actual es embrionaria ya que apenas se empieza a valorar el entorno digital como ámbito de trabajo de la biblioteca. Aún no hay suficientes experiencias y modelos creados de plataformas sociales lectoras en los centros educativos de secundaria para extraer conclusiones. Pero la observación de las iniciativas realizadas inicia un camino que invita a experimentar. 

lunes, 11 de enero de 2016

Crónica de una realidad anunciada: las bibliotecas escolares no interesan a la administración porque no son rentables

Las bibliotecas escolares están desatendidas por la administración educativa ya que no existe un impulso decidido ni unas directrices para su desarrollo actualizadas a la realidad de la escuela y a sus anhelos de cambio y renovación.

No disponemos de forma generalizada de programas institucionales que se hayan sostenido en el tiempo o que hayan sido suficientemente potentes en su implementación. Vivimos una situación de austeridad presupuestaria que bloquea iniciativas y proyectos. Al mismo tiempo vemos con estupefacción como las prioridades en las políticas educativas se están desdibujando a merced de una visión mercantilista de la educación.

Las bibliotecas escolares no encajan en este paradigma de la rentabilidad educativa, es por ello que han pasado a ser consideradas un elemento de segundo orden o incluso de tercer nivel, totalmente prescindibles para la innovación educativa, y en el mejor de los casos descritas solo como recursos de apoyo a la lectura.

Bajo la excusa de los recortes se esconde una gran incredulidad. Es una realidad anunciada: las bibliotecas escolares no interesan a la administración porque no son rentables. No aportan valor a una innovación educativa pensada solo con parámetros de modernidad tecnológica o rentabilidad en los resultados.

Todos sabemos que las bibliotecas escolares son una cuestión social, un elemento vinculado a la escuela en su más íntima esencia, en línea o los objetivos básicos de la educación que son el desarrollo personal y comunitario. Es por ello que tienen un potencial educativo extraordinario. Su rentabilidad es a largo plazo, como la misma educación. Esto parece invisible a aquellos que actúan como tecnócratas o solo se preocupan por la gestión de la educación.

Ante esta situación, como en otros campos vinculados al desarrollo comunitario donde la sociedad civil se ha activado y organizado en la resolución de problemas sociales, desde los centros escolares podemos activarnos y organizarnos de forma colaborativa para trabajar en aquellos aspectos que la administración deja sin atender. Son un paliativo pero resulta imprescindible.

Existen en la actualidad numerosos colectivos que en aspectos específicos del mundo educativo trabajan en esta línea utilizando las redes sociales con el objetivo de compartir experiencias e interpelar así a la administración. Las bibliotecas escolares pueden ser también uno de estos ámbitos. Ya disponemos de ejemplos en Catalunya con Bibliomedia o en Albacete con el grupo cooperativo bibliotecas escolares en red.

Supone una acción compensatoria, no lo olvidemos, pero sin duda potencia un mayor protagonismo de la sociedad y la ciudadanía. Estamos ante el concepto de "innovación social" nacido en la última década, referido a un nuevo tipo de cooperación creativa entre iguales. Los ciudadanos dejan de ser objetos o clientes, para enfrentarse a los nuevos riesgos y desafíos sociales como sujetos con capacidad de decisión y de cambio. El proceso de innovación social empodera a los individuos a actuar con valores de cooperación, confianza y reciprocidad, creando una nueva cultura de relaciones colaborativas.

Organicémonos en redes locales de cooperación educativa en relación al impulso y desarrollo de bibliotecas en los centros educativos. Necesitamos emprendedores sociales, personas creativas que lideren nuevas ideas, organicen nuevas redes y abran nuevas ventanas de oportunidad. No buscamos substituir. Sino apelar a la movilización para interpelar a la administración construyendo proyectos colaborativos que nos permitan compartir y avanzar de forma local en el día a día de nuestros centros. 

domingo, 13 de diciembre de 2015

Función de apoyo curricular de la biblioteca escolar como centro de recursos

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Las tareas que lleva a cabo la biblioteca escolar como centro de recursos en su función de apoyo curricular pueden agruparse en tres ámbitos de trabajo: la gestión de contenidos  para las tareas escolares, la selección de materiales impresos para la colección de la biblioteca, y el archivo y depósito de los recursos digitales de la comunidad.

1. Gestión de contenidos (impresos y digitales) para las tareas escolares

La función de la biblioteca escolar como centro de recursos pasa por garantizar la gestión (registro y depósito) de los recursos documentales disponibles en el centro educativo, pero también en realizar su distribución y comunicación en las aulas para las tareas escolares. Por tanto la biblioteca ha de facilitar unos servicios de ámbito general pero sustancialmente debería focalizar su acción en servicios específicos orientados al apoyo curricular.

Los servicios de información son acciones de distribución y/o comunicación de recursos que realiza la biblioteca para proveer las aulas, o bien apoyar actividades específicas con selecciones digitales o difusión de propuestas de lectura. Es necesario establecer acuerdos con los agentes interesados ​​(equipos docentes, alumnado...) sobre las necesidades planteadas así como trabajar juntos para la selección de los materiales y obras más pertinentes.

Los servicios de información de la biblioteca deberían estar vinculados a proyectos. La biblioteca ha de distribuir recursos a las aulas, pero tambien puede desde el entorno virtual, proporcionar servicios específicos como selecciones digitales temáticas o productos de difusión con propuestas concretas de lectura. Estos servicios de provisión de recursos son acciones de apoyo curricular vinculados a la programación docente que nacen como requerimiento de un departamento didáctico o de un proyecto general de centro.

La difusión y comunicación de recursos con la elaboración de guías de lectura, selecciones bibliográficas o boletines de novedades, es una tarea prescriptora que la biblioteca escolar realiza como función de apoyo curricular. La elaboración de propuestas de lectura desde la biblioteca con coordinación con el equipo docente representa una acción de mediación educativa que se orienta a apoyar el Plan de Lectura de Centro (PLEC).

2. Selección de materiales impresos para la colección de la biblioteca

Los estándares internacionales y las recomendaciones bibliotecarias para la gestión de la colección son orientaciones que se han de contextualizar en cada centro educativo. Hay que considerar como criterios generales para la selección de materiales el tipo de enseñanzas, los programas que se desarrollan, la tipología del alumnado y de sus familias, los métodos de trabajo o líneas pedagógicas, así como las necesidades formativas del profesorado o las actividades extraescolares que ofrece el centro.

La colección de una biblioteca escolar se debería organizar y gestionar no como un corpus unitario e indisoluble sino como un corpus flexible y misceláneo. Un corpus que se va construyendo en torno a la realidad escolar del propio centro. Una parte importante será permanente, pero otra será variable en función de los programas, los diferentes trabajos de investigación o los proyectos interdisciplinarios que se planteen cada año.

3. Archivo y depósito de los recursos digitales de la comunidad

La gestión de contenidos digitales ha de articularse corporativamente. El centro educativo debería asegurar que la gestión de los recursos digitales se realizase con criterios comunes, y que las diferentes iniciativas en este tema se pudieran asociar o relacionar. La biblioteca puede ofrecer selecciones de recursos digitales pero es difícil que pueda de forma solitaria crear una colección digital para toda la comunidad. Para este objetivo parece más viable la gestión compartida de un depósito abierto o bien crear la posibilidad que la biblioteca dé visibilidad desde su propio portal a los entornos digitales del profesorado y/o de los departamentos 

Las producciones digitales que se generan en el centro se pueden recopilar en depósitos digitales corporativos que faciliten su consulta y recuperación. Desarrollar depósitos de recursos digitales en el centro educativo tiene sentido si es una tarea colaborativa pensada para recoger el conocimiento que va generando la comunidad docente. En este tipo de depósito la biblioteca puede actuar como referente, y si se cree oportuno puede incluso liderar su gestión. La biblioteca puede convertirse así en el archivo de la vida cultural del centro ya que está en disposición de garantizar su conservación.

martes, 8 de diciembre de 2015

Colaboración biblioteca escolar y biblioteca pública: la necesidad de los centros educativos de vincularse a la actividad cultural de su entorno

Los vínculos de colaboración entre biblioteca escolar y biblioteca pública son claves si los centros educativos participan en programas relacionados con la lectura en su municipio. Esta colaboración es importante no como un ámbito de trabajo de cooperación y relación entre ambas bibliotecas, sino como una necesidad de los centros educativos de vincularse a la actividad cultural de su entorno.

En este sentido la existencia de proyectos compartidos a nivel de un mismo territorio puede permitir que los vínculos entre biblioteca escolar y biblioteca pública tengan sentido para ambos,  porque responden a un proyecto compartido y concreto.

Lo realmente provechoso es poder potenciar el trabajo y el aprendizaje en red de todos los agentes educativos que operan en un mismo territorio. En primer lugar entre los mismos centros con sus bibliotecas escolares  y en segunda instancia _pero de forma simultanea_ con la biblioteca pública de referencia de la zona. Se trata de fortalecer la relación entre los centros educativos y el entorno con acciones especificas de colaboración. 

Para esta tarea deberiamos considerar que los Centros de Profesorado son los agentes que pueden facilitar esta coordinación apoyando las actuaciones que se desprendan y llevando a cabo la comunicación correspondiente en los centros educativos. De esta manera se pueden realizar proyectos y programas específicos con un diseño compartido, però tambien con estrategias y objetivos consensuados. En la actualidad, ya hay algunos municipios que han iniciado experiencias de este tipo con proyectos de lectura colectivos.

Así pues plantearse una colaboración efectiva entre biblioteca pública y biblioteca escolar reclama un marco de trabajo preestablecido entre las instituciones de las que dependen. La colaboración en recursos, servicios y actividades es posible en diferentes grados y niveles.  Las iniciativas deberían responder a un compromiso de las diversas instituciones implicadas.

Hay que vincular las bibliotecas escolares, las bibliotecas municipales, y los Centros de Profesorado en un marco de colaboración que responde a cuatro objetivos básicos:

1. El desarrollo de planes de fomento de la lectura en el municipio.
2. La programación de servicios y actividades de manera conjunta en los ámbitos educativos y cultural.
3. Optimizar recursos y facilitar su gestión.
4. Incrementar la difusión de las bibliotecas entre los ciudadanos.

El desarrollo de este tipo de acciones requiere la creación en cada territorio de un grupo de cooperación bibliotecaria liderado por el Centro de Profesorado correspondiente, ya que este puede ser el órgano que puede  de manera periódica establezcer reuniones de trabajo. Se precisará determinar un calendario y una dotación presupuestaria, así como insertar este objetivo de cooperación y las actuaciones que se deriven en el plan de actuación anual de cada institución.

Tal como se determina en la publicación La biblioteca escolar i la biblioteca pública: idees per a la col·laboració (2008): "La cooperación entre bibliotecas, escolar y pública, conlleva la programación de servicios y actividades de manera conjunta en los ámbitos educativos y cultural. Esta colaboración debe contribuir a mejorar la calidad de los servicios, a incrementar el grado de satisfacción de los usuarios; también debe favorecer un mejor conocimiento entre las entidades que participan y la relación entre éstas y su entorno. A la vez ha de incidir en el desarrollo de planes de fomento de la lectura en los municipios. Desde la óptica de rentabilidad, debe permitir optimizar recursos y facilitar su gestión, además de incrementar la difusión de las bibliotecas entre los ciudadanos. "

viernes, 4 de diciembre de 2015

El equipo de biblioteca como modelo de gestión colaborativa: de las aulas a la biblioteca


Las funciones de la biblioteca escolar se vinculan a la voluntad de contribuir a desarrollar mejoras en los procesos formativos, pero también a la voluntad de generar dinámicas de relación y colaboración dentro de la comunidad educativa. Hay un doble propósito. La dimensión mediadora y formativa se complementa con la dimensión social de la biblioteca que afecta a toda la comunidad (docentes, alumnos, familias...)

Ha llegado el momento de considerar la realidad tal como es. Durante demasiado tiempo hemos organizado y dinamizado la biblioteca escolar desde la propia biblioteca, mirando las aulas desde la biblioteca. La biblioteca ha de ser escuela, ha de implementarse con un modelo de gestión  que responda a una mirada de la biblioteca desde las aulas, ello implica que todos podamos ser biblioteca.

Es por ello que el modelo de gestión de la biblioteca, que es un aspecto que articula los mecanismos básicos de su funcionamiento, también debería considerar esta dimensión social y comunitaria, estableciéndola como elemento fundamental. Porque la biblioteca considerada como instrumento y no como objetivo en sí misma permite generar vínculos personales y comunitarios dentro del centro educativo, así como dinámicas de colaboración.

La constitución del equipo de biblioteca debería integrar una representación del profesorado de diferentes especialidades. Con este modelo, el coordinador/a o resposanble de la biblioteca,  no es sólo el responsable de un recurso educativo, sino que pasa a ejercer también funciones de coordinación educativa. De esta manera se promueve un trabajo integrado en la actividad escolar, que permite aglutinar sinergias desde diferentes agentes educativos, estableciendo dinámicas de convergencia y colaboración en ámbitos curriculares compartidos.

Para la organización del equipo de biblioteca cabe destacar las siguientes características: flexibilidad, dinamismo y autorregulación, liderazgo distribuido y coordinación. Al mismo tiempo hay que considerar la necesidad del reconocimiento administrativo de las funciones que se llevan a cabo y las premisas de formación que se requieren.

Flexibilidad


La composición de este equipo está condicionada a los objetivos, a la programación didáctica y el plan de trabajo de la biblioteca y el proyecto educativo de centro. No hay vocación de constituir un equipo de trabajo fijo con respecto al número de miembros o la especialidad. Habrá, sin embargo, por parte de las directivas una asignación horaria determinada para cada miembro y una temporalización de reuniones. El equipo, pues, se configurará con criterios diferentes en cada centro, en función de su proyecto y de los objetivos programados cada curso. A modo de ejemplo habrá cursos que quizás el equipo es más científico porque queremos trabajar la lectura desde este ámbito, y otro curso es más creativo porque queremos articular un proyecto basado en los cómics y álbumes ilustrados. O tal vez optamos por un equipo heterogéneo y marcamos objetivos más diversificados.

Dinamismo y autorregulación

La adaptación a la realidad concreta del aula y al entorno educativo necesita de respuestas diversas, y de un conocimiento directo de la comunidad educativa; las estrategias de intervención y las actividades deben ser revisadas periódicamente para que el alumnado y el equipo docente varían cada curso. Hay que contar con las dinámicas relacionales de las aulas, conocer el progreso del grupo clase o el perfil del profesor para ajustar la mediación. Conocimiento del centro educativo, una mentalidad abierta y capacidad adaptativa, son valores que deben tener los miembros del equipo.

Liderazgo distribuido y coordinación

El liderazgo distribuido representa la confianza que depositamos en los miembros del equipo, en su capacidad de impulsar o gestionar iniciativas de manera autónoma en el marco de un proyecto global que se concreta en la Programación didáctica y en el Plan Anual y que responde a los ámbitos de actuación de la biblioteca. La combinación de intervenciones en unos destinatarios que cada curso se perfilan como nuevos, requiere de una coordinación que vele porque la simultaneidad y variedad de estrategias, su aplicación de forma continuada o puntual, formen parte de un proyecto coordinado. La figura de un coordinador/a es capital para dar unidad y continuidad a las tareas y funciones que asume la biblioteca.

Reconocimiento administrativo y formación

La importancia de la labor desarrollada debe tener un reconocimiento administrativo que estimule el valor añadido que representa la coordinación de biblioteca. La especialización y actualización formativa en los diferentes ámbitos de trabajo de la biblioteca, como por ejemplo la literatura juvenil o la competencia informacional, deben ser prioritarios para el equipo de biblioteca.

viernes, 20 de noviembre de 2015

La biblioteca escolar: un recurso educativo al servicio del Proyecto de Centro

Presentació: TALLER : La biblioteca escolar, un recurs útil per al projecte lector de centre . Glòria Durban. 2a Jornada sobre lectura. Créixer junts tot llegint!
Fundació Escola Cristiana de Catalunya. Barcelona, 19 de novembre 2015


CONCEPTO DE BIBLIOTECA ESCOLAR
  • Las bibliotecas escolares como agentes educativos tienen capacidad para generar actividad al servicio del Proyecto de Centro. 
  • Esta actividad (dinamizadora y formativa) se vincula al fomento de la lectura y al acceso a la información y se realiza generando dinámicas de colaboración dentro de la comunidad educativa.
  • En el ámbito curricular las bibliotecas escolares son agentes mediadores, contribuyen seleccionado y gestionado recursos para las aulas, aportando una infraestructura técnica y una especialización.



domingo, 6 de septiembre de 2015

Propuestas para renovar las políticas educativas para el desarrollo de la biblioteca escolar

Las bibliotecas escolares pensadas como red de bibliotecas se encuentran en este momento en un camino de extinción. Sólo tienen garantías de futuro aquellas bibliotecas que las direcciones y los claustros determinen su utilidad. Estas existen, son muestra de su potencial educativo y su relevancia social. Son bibliotecas que merecen apoyo y sostén por parte de la administración. Pero las bibliotecas escolares que no estan siendo activadas desde dentro de la escuela no es de estrañar que terminen por desaparer.

Es evidente que en muchos centros los espacios están obsoletos, no responden a las necesidades actuales ni a la estética de nuestros tiempos. Estamos hablando de unos entornos que necesitan físicamente renovarse. Hay centros (públicos y privados) que han decidido cerrar la biblioteca y reutilizar esos espacios.  Esto está pasando. Es lógico que no quieran invertir en algo que no se está utilizando. Porque la realidad es que no tenemos asegurado el uso pedagógico regular de la biblioteca, especialmente en secundaria.

Es por ello que el futuro a nivel de politicas educativas pasa por actuar localmente, y reforzar los proyectos propios de biblioteca que tienen los centros con ayudas concretas (económicas, formación en el centro ...) desde los Servicios Educativos o Centros de Profesorado, incluyendo una política especifica para la biblioteca escolar por parte de las Consejerías de Educación.  No generalizar una red de bibliotecas escolares, incidir en redes locales, buscar la adaptabilidad a los nuevos tiempos y encontrar estrategias nuevas que puedan dar respuesta a las carencias del propio sistema educativo. 

Hay que velar con acciones concretas desde la administración  para que las bibliotecas escolares que estan funcionado puedan desarrollarse y  puedan ser semillero de otros proyectos de biblioteca en centros cercanos, en una misma zona territorial. Podemos crear redes locales,  agrupando en zonas de cooperación bibliotecaria los nodos existentes y vinculando el apoyo de la biblioteca pública.
Podemos considerar  para comunicar a la adminsitación  tres aspectos básicos: 

Primer aspecto: Habria que repensar las políticas. Falta un impulso más decidido para las bibliotecas escolares por parte de la administración educativa que es quien tiene la responsabilidad de su implementación. Hay quien piensa que no hay política al respecto. En este momento estamos viviendo del recuerdo de las políticas puestas en marcha con programas específicos que en su momento supusieron un avance importante. Ahora la acción es de mínimos y sin orientación, porque son propuestas que no aportan futuro para la biblioteca escolar.

Seguimos pensando en la biblioteca como un centro de recursos sin darnos cuenta que este concepto, por sí solo, ha caducado. La biblioteca escolar como la venimos definiendo es prescindible y más en los centros de secundaria. Así pues, lo que parece más sensato, es aunar esfuerzos y sin dilación incidir en visualizar el diferencial que representa tener o no tener biblioteca. Sería interesante que la administración renovase las políticas, centrando el discurso en las funciones y acciones que la biblioteca escolar aporta en el centro educativo, en su desarrollo como agente educativo. La administración ha de proporcionar ayudas al respecto, pero no pueden ser generalizables, han de responder a un compromiso del centro, a un proyecto especifico de uso pedagogico y una vía es apelar a la responsabilidad que conlleva la utonomia de centro.

Segundo aspecto: Habría que establecer un marco normativo para regular en los centros la existencia de un equipo específico para el desarrollo de la biblioteca escolar y la figura de un coordinador que fuera el responsable. Una posibilidad para establecer un marco sostenible, sería dar más potestad a las direcciones de los centros. Si las direcciones reconocen como adecuado, para la implementación de su proyecto educativo, el modelo de biblioteca escolar establecido, deberían tener la potestad legal de fomentar la creación de un equipo de biblioteca y el nombramiento de un coordinador que actuara como responsable. En los centros de secundaria sería una medida muy útil para poner la biblioteca a un nivel pedagógico de categoría de departamento didáctico.

Tercer aspecto: Habría que establecer políticas más directas para el desarrollo de planes de fomento de la lectura en los municipios. Son imprescindibles si queremos impulsar la colaboración entre la biblioteca escolar y la biblioteca pública. Representan un proyecto común y un ámbito de trabajo fructífero. Por un lado nos encontramos que el sector bibliotecario presta mucha disponibilidad para trabajar con las comunidades educativas, y por otro los centros, dentro su Plan de Lectura se ven con la necesidad de trabajar en red con el entorno para este cometido. Las condiciones estan, faltan las políticas que lo faciliten. 

martes, 1 de septiembre de 2015

La biblioteca escolar es activadora del pensamiento ya que no sólo proporciona materiales, sino también contribuye a su uso provechoso (a enseñar y a aprender)

Fernández, Stella Maris. La biblioteca escolar: su misión actual y su organización. Misterio de Cultura y Educación: Buenos Aries, 1980.

Interesante documento de referencia para las bibliotecas escolares publicado en Angentina en 1980. En sus primerios capítulos aborda la misión y concepto de biblioteca escolar así como las funciones de su responsable. Se incide ya en ese momento (finales del siglo XX) en el concepto de biblioteca como "laboratorio de aprendizaje" y en el valor de su función mediadora para fomentar la curiosidad intelectual.

El concepto tradicional de la biblioteca como sala de lectura o centro de referencia ha sido suplantado por el de la biblioteca como laboratorio de aprendizaje en la nueva concepción educativa. Este cambio determina que quien está a cargo de la biblioteca escolar no es ya un espectador pasivo sino un participante activo del quehacer pedagógico. De la comprensión de este hecho, del énfasis que se ponga en este papel depende el éxito de la biblioteca escolar. Para ello quien la dirige debe compenentrarse y comprometerse con el programa educativo e integrar y coordinar los servicios, los recursos y la biblioteca toda con la labor del aula formando así un equipo integrado con el personal docente.

La biblioteca escolar actual se caracteriza no sólo por un enriquecimiento de sus fondos, ya que a los tradicionales materiales impresos debe incorporar los multimedios que la educación exige, sino también, por un enriquecimiento de la función del bibliotecario que de proveedor de cosas debe convertirse en activador del pensamiento ya que no sólo es el encargado de proporcionar los materiales, sino también, de contribuir al uso provechoso de ellos, a enseñar y a aprender

Este cambio de función queda claramente señalado en el cuadro que aparece en el trabajo de Ruth A. Uavies, "La biblioteca escolar propulsora de la educación" (1974) que se transcribe a continuación:


miércoles, 17 de junio de 2015

La difusión de los recursos en la biblioteca escolar ¿Tarea prescriptora bibliotecaria o tarea de apoyo curricular?

La difusión de recursos con la elaboración de guías de lectura, selecciones bibliográficas o boletines de novedades es una tarea prescriptora bibliotecaria que la biblioteca escolar transforma y utiliza como tarea de apoyo curricular.

Las propuestas de lectura que se elaboran desde la biblioteca con coordinación con el equipo docente, representan una acción de mediación educativa orientada a apoyar el Plan de Lectura de Centro.

Estas propuestas se pueden ofrecer en el entorno virtual de la biblioteca en forma de productos (boletines digitales, pósters ...), pero también pueden presentarse de forma continuada a lo largo de un curso escolar, activando servicios dinámicos como es el caso del uso de blogs de lectura, o el uso de redes sociales como Pinterest. Estos servicios permiten establecer una dinámica relacional e interactiva que es básica para la biblioteca escolar, si nuestro objetivo es crear una comunidad lectora.

Las propuestas de lectura eaboradas desde la biblioteca a menudo tienen el formato de recomendaciones. Podemos encontrar ejemplos tipo "mostrador" (con las portadas de los libros) utilizando la herramienta del Pinterest, o bien tipo "reseña" con comentarios como el caso de los blogs. La biblioteca en su portal digital también puede recoger los títulos de las lecturas obligatoriasa para el curso escolar. Se trata de selecciones que se realizan de forma cooperativa con el profesorado de las diferentes áreas.

Considerar las propuestas de lectura no como productos bibliotecarios sino como productos de apoyo curricular a utilizar en las actividades de aula, representa un paso natural para integrar la biblioteca a la actividad docente. Hay una intención expresa a la hora de comunicar las novedades o boletines temáticos; se dirigen a unos usuarios con necesidades que conocemos, por lo tanto los proveemos de lo que necesitan, contribuyendo en su progreso como lectores. La biblioteca no compra material aleatoriamente ni publicita a la espera de una reacción fortuita, en la gestión de los recursos siempre hay una intencionalidad educativa.

Para la confección de productos y servicios digitales para la difusión de recursos podemos utilizar diferentes tipos de herramientas 2.0 que se pueden insertar en el portal digital de la biblioteca de forma muy sencilla. Estas herramientas permiten publicar y comunicar contenidos de una manera dinámica y visual, son de fácil actualización, al mismo tiempo que posibilitan la interacción y compartición con otros usuarios. Diferenciamos por sus características los escritorios y agregadores de contenido, de lo que serían las herramientas de edición.

 Escritorios virtuales: Netvibes, Symbaloo
 Agregadores de contenido: Pinterest, Scoop.it
 Herramientas de edición web: Blogspot , Google Sites...
 Herramientas de edición de documentos: Google Drive, Issuu, Slideshare, Scribd, Camaleó, Prezi
 Herramientas de edición de pósters virtuales: Glogster, walkwisher, padlet, linoit... 
 Herramientas de edición de vídeo: YoutubeAnimotoPhotopeach...
 Herramientas de edición de audio: IvoxPodomatic, Voki

miércoles, 20 de mayo de 2015

El equipo de biblioteca como núcleo motor y plataforma colaborativa puede implicar a profesores de diversas áreas en tareas y proyectos concretos

El concepto de biblioteca escolar como agente educativo requiere replantear el modelo actual de gestión y organización de su desarrollo en los centros.

El responsable de biblioteca es una figura capital para su sostenibilidad y permanencia pero no puede asegurar un modelo integrador de las tareas de la biblioteca en el organigrama escolar. Hay que hacer hincapié en la función del Equipo de biblioteca como núcleo motor y en su configuración como plataforma colaborativa para el trabajo docente.

Las acciones formativas, de apoyo curricular y de socialización que realiza la biblioteca conforman sus funciones y justifican su existencia, pero la realidad corrobora que estas tareas no pueden sostenerse con un modelo unipersonal ni desarrollarse exclusivamente bajo directrices bibliotecarias.

Hay que dotar a la biblioteca de una estructura organizativa que promueva el trabajo colaborativo y permita situar su trabajo en los órganos de coordinación docente. El Equipo de biblioteca representa una plataforma colaborativa que puede implicar a profesores de diversas áreas en tareas y proyectos concretos. Con esta concepción el Equipo de biblioteca podría articularse en el organigrama del centro no como un equipo de apoyo sino como un departamento didáctico pero de ámbito transversal y multidisciplinario.

Si las bibliotecas escolares pueden ser semilla de innovación educativa y contribuir en la mejora de la gestión de los procesos de aprendizaje, lo serán principalmente por las posibilidades que esta estructura de gestión colaborativa puede generar y promover dentro del centro facilitando cambios en la cultura de trabajo del profesorado.

El Equipo de biblioteca como todo departamento didáctico elaborará un Plan anual y unas Programaciones didácticas para responder a sus funciones y responsabilidades educativas: la dinamización de la lectura, la formación en competencias vinculadas a la gestión de la información y el conocimiento, la mediación en la gestión de contenidos y recursos, y la acción socializadora y compensadora dentro de la comunidad.

Con este modelo, el responsable de la biblioteca pasa a ser no sólo el responsable de un recurso educativo, sino el jefe de un departamento multidisciplinar que se se materializa como Equipo de biblioteca. De esta manera se promueve un trabajo integrado en la actividad escolar que permite aglutinar sinergias desde diferentes agentes educativos, estableciendo dinámicas de convergencia y cooperación en ámbitos curriculares compartidos.

La figura del responsable de biblioteca debe integrar dos facetas: la de jefe de departamento, entendida la biblioteca como agente educativo, y la de responsable de la biblioteca como centro de recursos. Hay que integrar las dos funciones -técnica y docente- en una única persona. La figura del responsable de biblioteca con consideración de especialista se puede consolidar si se crea en el centro educativo este nombramiento específico de coordinación docente con funciones y tareas definidas.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Competencia informacional en el Plan de Lectura de Centro y contribución de la biblioteca escolar como agente formativo

La competencia informacional (leer para aprender) en el plan de lectura y escritura Glòria Durban. Jornada provincial de intercambio de experiencias de bibliotecas escolares. 14 de marzo en el CIFE Ana Abarca de Bolea de Huesca.


Contenidos:
  • Modelo de intervención para el desarrollo de la competencia informacional.
  • Objetivos prioritarios y estrategias para la práctica educativa
  • Proyectos de investigación y tareas informacionales.
  • Contribución de la biblioteca escolar al desarrollo de la competencia informacional.
  • Programas de competencia informacional des de la biblioteca escolar.

lunes, 9 de febrero de 2015

Ejemplo de colaboración biblioteca pública y biblioteca escolar en Vilanova i la Geltrú (Barcelona)

Plan de Animación a la Lectura (PAL) y adaptación al público infantil de la Clasificación Decimal Universal y con acciones en los Centros de Educación de Primaria y en las Bibliotecas públicas del Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú (Barcelona)

Presetación en los XIX Encuentro Provincial de Bibliotecas Públicas de Málaga 17 de octubre de 2014. Por Anna Cabutí Calatayud, directora de la Biblioteca Armand Cardona Torrandell y Susana Peix Cruz bibliotecaria responsable de la Sala infantil de la Biblioteca Armand Cardona Torrandell.

Presentació en català  / Presentación en castellano


sábado, 7 de febrero de 2015

Redes de apoyo a las bibliotecas escolares y desarrollo de zonas de colaboración bibliotecaria en Cataluña


En Cataluña el Programa Puntedu coordina los referentes de bibliotecas escolares en el territorio a nivel de los Servicios Territoriales y los Servicios Educativos del Departament d'Ensenyament, con el objetivo de estructurar por zonas una red de bibliotecas escolares que permita la implicación de los agentes educativos y culturales que actúan en cada territorio.

La vinculación a este tipo de  redes es un aspecto importante para los centros educativos. Participar en las actividades promovidas por los Servicios Educativos de Zona, la colaboración en seminarios de trabajo específicos que reúnen centros educativos cercanos y agentes culturales locales, resulta un excelente modelo de actuación para el intercambio de experiencias y el desarrollo de objetivos comunes como son  los planes lectores de zona.

Des del portal del Programa Puntedu podemos acceder al trabajo en red que actualmente se está realizando a nivel territorial. Se trata de los portales digitales de los diferentes grupos de trabajo  promovidos desde los Servicios Educativos del Departament d'Ensenyament o bien en algunos casos desde entidades municipales.

Baix Llobregat
-      BiblioEspai. Espai de les biblioteques escolars del CRP Baix Llobregat I.  Servei Educatiu Baix Llobregat I. (Sant Feliu de Llobregat)
-      Lectura i biblioteques. Servei Educatiu Baix Llobregat IV (El Prat de Llobregat)
-      BES. Biblioteques escolars Sant Joan Despí. Servei Educatiu Baix Llobregat V (Cornellà de Llobregat)
-      BEC. Biblioteques escolars Cornellà de Llobregat. Servei Educatiu Baix Llobregat V (Cornellà de Llobregat)
-      BiblioReport.  Servei Educatiu Baix Llobregat VI (Delta Mitjà del Llobregat)
-      Seminari Biblioteques Escolars. Servei Educatiu Baix Llobregat VII (Martorell)
-      Un món de Recursos. Racó de Lectura. Servei Educatiu Baix Llobregat VIII (Esplugues de Llobregat)

Barcelona (ciudad)
-      Biblioteca escolar. Consorci d’Educació de Barcelona
-      Pla de biblioteques escolars. Institut d'Educació de Barcelona.
-      Biblioteques escolars de Sant Andreu. Servei Educatiu Sant Andreu.
-      Biblioteca escolar. Servei Educatiu Sants-Montjuïc.
-      Seminari biblioteques escolars. Servei Educatiu de Nou Barris.
-      Biblioteca Escolar. Servei Educatiu de l'Eixample.

Barcelona (comarcas)
-      Biblioteca escolar "puntedu". Servei Educatiu de l'Alt Penedès
-      Biblioteques escolars. Servei Educatiu Badalona
-      Biblioteques escolars de l'Hospitalet. Servei Educatiu Ciutat de l’Hospitalet de Llobregat
-      Seminari de biblioteques escolars del Garraf.
-      Biblioteques escolars. Servei Educatiu Ciutat Sant Adrià del Besòs
-      Biblioteca escolar/impuls de la lectura. Servei Educatiu Santa Coloma de Gramenet
-      Seminari de biblioteques escolars. Servei Educatiu Santa Coloma de Gramenet

Cataluña central
-      Biblioteca escolar. Servei Educatiu del Bages
-      Biblioteques escolars "puntedu". Servei Educatiu d’Osona i el Lluçanès
-      Biblioteca escolar. Servei Educatiu del Solsonès

Girona
-      Puntedu del Gironès. Servei Educatiu del Gironès
-      Programa de biblioteques escolars. Ajuntament de Girona
-      L'espai de les biblioteques escolars. Servei Educatiu Selva I
-      Seminari dinamització. Servei Educatiu Selva II

Lleida
-      Lectura i biblioteca. Servei Educatiu del Segrià
-      Projecte comú de lectura "El Petit Príncep" (2009-2012). Xarxa de BE de les Terres de Lleida
-      Projecte comú de lectura "Alícia al país de les meravelles" (2013-2015). Xarxa de BE de les Terres de Lleida

Maresme – Vallès Oriental
-      Grup de treball biblioteques escolars. Servei Educatiu Maresme-Vallès Oriental I

Tarragona
-      Seminari Marta Mata del Baix Penedès. Fundació Marta Mata Garriga
-      Biblioteca escolar "puntedu". Servei Educatiu del Tarragonès

Terres de l’Ebre
-      Xarxa de biblioteques escolars Baix Ebre. Servei Educatiu del Baix Ebre
-      Puntedu. Servei Educatiu del Montsià
-      Seminari biblioteques escolars de la Ribera d'Ebre. Servei Educatiu Ribera d'Ebre

Vallès Occidental
¾      Biblioteques escolars "puntedu". Servei Educatiu Vallès Occidental I